La conclusión debe ser concisa, atractiva y genérica, ya que al no enfocarse en discusiones específicas resume las ideas más importantes de la investigación, sin introducir nuevos datos o interpretaciones, recordando que una conclusión debe abarcar alrededor del 5-7% del total de palabras, estableciendo los principales hallazgos.
Una correcta conclusión conlleva cuatro elementos que a continuación se exponen:
Primero, hay que responder a la pregunta de investigación, comenzando con la pregunta principal que se pretende abordar en un trabajo de investigación, como por ejemplo si una investigación quisiera caracterizar los residuos sólidos del ámbito municipal en una localidad X, luego de tener los resultados se puede concluir que la materia orgánica es el elemento más predominante en la “composición física de los residuos sólidos caracterizados” (Zumaeta, 2017), seguida de otros elementos o componentes de mayor representatividad como son las telas y textiles con otro porcentaje, para continuar con bolsas, material reciclable PET y otras más.

Dado que la conclusión es su última oportunidad de demostrar que ha hecho lo que se propuso hacer, se debe tener cuidado de formular una respuesta clara y concisa, donde los resultados se sintetizan en una conclusión final, como lo hace el ejemplo redactado líneas arriba
Segundo, es importante resumir y reflexionar sobre la investigación, en virtud de que una conclusión es un oportuno espacio para comunicar al lector por qué se tomó el enfoque que se tomó, qué se esperaba hallar y qué tan bien los resultados coincidieron con las expectativas, redactando y argumentando de manera más reflexiva, de tal manera que se considere qué tan eficaz y eficiente fue la metodología empleada para responder las preguntas de investigación y si emergieron nuevas preguntas o ideas inesperadas en el proceso, por lo que se puede escribir algo como: “esta investigación ilustra claramente X, pero también plantea la cuestión de Y”.
Tercero, tener muy en cuenta que la conclusión es un espacio oportuno para hacer una mirada prospectiva, tan es así que si se está haciendo recomendaciones para diversas áreas empresariales, políticas u otra implementación práctica, sería mejor enmarcarlas como sugerencias en lugar de imperativos, como por ejemplo: “a la luz de los resultados se concluye que los profesionales deberían considerar …”; en cambio si se está haciendo recomendaciones para futuras investigaciones, asegúrese de no minimizar su propio trabajo, ya que ciertamente los estudios futuros pueden corroborar, desarrollar o enriquecer sus conclusiones, aunque no imprescindibles para completarlas.
Cuarto, enfatizar las contribuciones, asegurando que el lector se quede con una fuerte impresión de lo que la investigación ha aportado al conocimiento en su campo; como estrategia se podría volver al planteamiento del problema de investigación a fin de explicar cómo la investigación contribuye a la solución de dicho problema; haciendo referencia a la revisión del estado de arte y mostrando de qué manera se llenó una brecha en el conocimiento, al elegir puntos importantes en una descripción general que pone los hallazgos en contexto.
Referencia
Zumaeta, J. (2017). Estudio de caracterización de residuos sólidos municipales del distrito de Saquena localidad de Bagazán río Ucayali-Perú [Tesis de ingeniero en ecología, Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, Iquitos, Perú] https://n9.cl/xjc6c