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El desarrollo sostenible no es un concepto nuevo, evolucionó durante algunas décadas y su implementación es una tarea compleja que requiere trabajo a largo plazo y continuos esfuerzos gubernamentales.
La economía circular es un modelo de desarrollo económico-ambiental. Este enfoque de sostenibilidad, que se basa en la fabricación de productos que se centran en una metodología más amplia basada en la innovación. Es importante combinar estos dos enfoques y determinar sistemas de evaluación para tener una visión completa del desempeño y tomar decisiones correctas, por lo que establecer indicadores concretos y completos para su evaluación es el paso más importante en la creación de un sistema eficaz.
Básicamente, el modelo de economía circular es un modelo de producción sostenible, se diferencia de una economía lineal en la forma del consumo. La forma lineal se basa en el proceso dirigido a extraer, producir, consumir, eliminar, lo que no asegura a las generaciones futuras el bienestar común. En la estructura lineal hay poca o ninguna atención a la contaminación generada en cada paso; limitaciones como la pérdida de valor de materiales y productos, escasez de recursos, precios volátiles, residuos generados, degradación ambiental y cambio climático.
El enfoque de la economía circular es una consecuencia natural de la limitación de la producción lineal de recursos naturales limitados, alta contaminación, tasas de consumo de energía elevada y exceso de desechos a causa de la extracción y producción de los bienes; estos productos post-consumo, son externalidades contaminantes, que eventualmente terminan en un relleno sanitario o se dispersan de manera irracional nuestro medio ambiente.

La economía circular es el resultado de más de una década de esfuerzos para desarrollar comunidades internacionales, determinando que es el enfoque hacia desarrollo sostenible. Considerar a la economía circular solo como una orientación para una gestión de residuos más adecuada es muy limitado y puede llevar a cometer múltiples errores. Ver a la economía circular solo como opción de reducción, reutilización o recuperación y no en la visión de la sostenibilidad, resulta inapropiado.
El desarrollo sostenible, visto desde la Comisión Mundial de la ONU, indica que es una trayectoria donde se busca que las generaciones futuras tengan el mismo nivel de bienestar que la vida actual y la economía circular está ayudando a cumplir este objetivo. La debilidad se encuentra en la medición o evaluación de ambas variables; esto requiere indicadores clave que cumplan los enfoques de la economía circular y el desarrollo sostenible, no basta cumplir con el principio de las 3R.
Para los líderes político y entes ejecutores, es importante conocer la situación actual de nuestro país, por lo que, los indicadores y los índices se aceptan cada vez más como herramientas útiles porque transmiten información sobre el desempeño, hacia sus objetivos específicos dentro de las tres principales divisiones de sostenibilidad (equidad social, bienestar económico, calidad ambiental).