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El reto del cambio es constante y no solo en el entorno tecnológico, también en el político, económico, pero sobre todo en los mercados; estas exigencias adaptativas requieren innovación buscando supervivencia, pero sobre todo competitividad.
Hammer en 1993, fue quien en primer lugar definió el concepto de Reingeniería en los procesos de cambio, a través de su obra, «La Reingeniería de Negocios: Una respuesta a los desafíos de la internacionalización». Luego Champy en 1995, escribe «La Reingeniería Gerencial: una respuesta para la optimización de procesos.»
Los cambios no solo implican la reorientación de las herramientas de gestión, como la misión y visión, sino principalmente el cambio en los métodos y procedimientos de producción de bienes y servicios, para ello se debe evaluar exhaustivamente los actuales procesos de la organización para simplificarlos, buscando la eficacia y eficiencia, otorgando una propuesta de valor diferenciada y añadida, que implique calidad.
Este cambio se maneja en dos fuerzas impulsadoras, las externas, dadas por características demográficas, avances de tecnología de información y comunicación, cambios en el mercado como la globalización y presiones sociales o políticas; y las internas, generadas por la gestión del potencial humano, lo que implica conductas, toma de decisiones, estilos de liderazgo.
La unión de estas fuerzas conduce a nuevas estrategias, como la reingeniería de procesos de la organización, generando el «downzising» (redimensionamiento interno) y «outsizing» (redimensionamiento desde afuera a partir de los mejores de su clase) logrando así altos niveles de competitividad.
La reingeniería de tipo cero, implica dejar todo lo actualmente existente e iniciar a partir de las necesidades de los clientes, abordar cambios en los procesos críticos de una unidad productiva, a través de la preparación, identificación, visión, solución y transformación de procesos.

La reingeniería de procesos, compromete cambios en el «cómo se hacen las cosas», en contraposición a la reingeniería de negocios, que tiende a un cambio radical y total en la estrategia, yendo mucho más allá del «como» para implicarse también en «que se produce», y en «a quién se ofrece».
La reingeniería de negocios implica mayor riesgo y alto costos, a diferencia de la reingeniería de procesos que puede ser fácilmente controlada y a costos menores, la premisa fundamental es la simplificación, que se refleja en propuesta de valor para el cliente. Para aplicar la reingeniería en la empresa tendría que cumplir ciertas fases: preparación del cambio, planeación del cambio, diseño del cambio y evaluación del cambio.
No toda acción de cambio se considera reingeniería, algunas estrategias organizativas como downsizing, aplanamiento de las estructuras, mejoramiento continuo, calidad total, automatización y empowering, tecnologías emergentes, entre otras, pueden ser parte de una adecuada reingeniería, pero de ninguna manera son comparables con ella.