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Vivimos en un planeta agotado ambientalmente, el capitalismo actual no es sostenible, necesitamos cambiar la meta de nuestra economía perpetua, privilegiando la búsqueda del equilibrio entre las necesidades humanas y los límites planetarios la Tierra.
La mayoría no sabe o no le interesa resolver problemas en acción colectiva, depreda su entorno a pesar de ser “racional”, Kate Raworth es la autora del modelo económico “Dónut”, representado en una imagen sencilla, en el anillo interior se encuentran las necesidades básicas para el bienestar del ser humano, en el exterior se encuentra el techo ecológico y los puntos de inflexión que son amenaza para el planeta y en la masa el equilibrio donde se satisfacen necesidades y se cuida el medio ambiente.
Se centra en el cuidado de nueve aspectos ambientales globales, a los que considera el techo ambiental: cambio climático, acidificación de los océanos, contaminación química, descargas de nitrógeno y fósforo, consumo de agua dulce, reconversión del suelo, pérdida de biodiversidad, contaminación del aire y agotamiento de la capa de ozono.
Los límites sociales que cuidan al ser humano, son el centro del Dónut, la base social que busca la eliminación de la pobreza, ahí encontramos nueve dimensiones: agua, ingresos, educación, resiliencia, participación, empleo, energía, equidad social, equidad de género, salud y alimentación.
La economía del Dónut establece principios generales para orientar a los ciudadanos del siglo XXI hacia un espacio justo y seguro que se encuentra entre el piso social y el techo ambiental del planeta. Existe un límite superior para toda actividad, por más que empresas poderosas quieran negarlo, nuestro planeta es finito.
Basta un cálculo sencillo para darnos cuenta, que nuestros recursos no logran reproducirse al nivel de nuestro consumo, que el cambio tecnológico ha incrementado la productividad empresarial. Si así estamos ahora, imagínense de aquí a algunos años, eso nos invita a reflexionar.

Este modelo puede ser una buena opción lo importante es obtener resultados palpables, se ha cuidado el tema social y ambiental en documentos, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas ¿realmente nos han sacado de la pobreza? ¿han cuidado el planeta?, el progreso no está en el agotamiento, sino en la reposición de nuestros recursos.
Empresas extractivas, de transformación o servicios, en lugar de simplemente hacer menos daño al medio ambiente, deberían rediseñar sus industrias, reponiendo los recursos que consumen.
La ciudad de Ámsterdam anunció que adoptaría el Modelo Dónut para relanzar su economía post coronavirus y lograr su objetivo de ser 100% circular de cara a 2050, es un importante ejemplo, su revolución nos demuestra que existe límites y que quiere salir de un ambiente suicida, para proteger a las actuales y futuras generaciones.
El valor de la economía del Dónut entrega al público un lenguaje y una brújula que conduce a facilitar y puntualizar el diálogo para reconstruir el sistema económico, político y social dominante. La situación lo amerita, como Raworth nos dice “Prosperar significa que nuestro bienestar está en equilibrio. Este es el momento en que conectaremos la salud corporal con la salud planetaria”.