UNAH ALDIA

El misterio de la información ausente

Ketty Marilú Moscoso Paucarchuco
kmoscoso@unah.edu.pe

Con los años la economía se ha vuelto cada vez más abstracta y divorciada de los acontecimientos del mundo real, nos menciona Ronald H. Coase, en su obra “La tarea de la sociedad”.


Leer a Hernando de Soto, nos obliga a aterrizar en la realidad, menciona a países en vías de desarrollo, donde nadie puede identificar quien es dueño de que, las direcciones domiciliarias no pueden ser fácilmente verificadas, la gente no puede ser forzada a pagar sus deudas, y donde las reglas que rigen la propiedad varían de barrio en barrio e incluso de calle en calle; inmediatamente imaginamos a nuestro Perú.

Esos ciudadanos pobres, con una agricultura marginada, quienes resaltan por la desigualdad y el desamparo, son ellos los que poseen mucho más de lo que jamás han imaginado, pero lo que tienen no está representado en un valor, es un capital muerto.

Sus activos son sus propiedades (negocios, terrenos, casas), los obstáculos de la legalidad para formalizarlos, compelen a una revolución sorpresa, con cambios radicales, donde se pueda oficializar todo, en términos de propiedad. Es importante bloquear la burocracia de nuestras instituciones registrales que solo contribuyen a engrandecer el sector subcapitalizado, lo que ha orillado a convivir en anarquía, en un marco fuera de la legalidad, “informales”, para los conocedores.


Fuente: RPP

Es increíble, cuanto capital muerto tiene nuestro país, solo concentremos en la propiedad inmueble, los diversos obstáculos legales para su formalización, impiden fluidez de financiamiento, peor en estos tiempos de pandemia, donde la creatividad es un gran recurso, que debe ser respaldado con dinero. Dentro de todo este desorden, hay quienes buscan una economía formal, pero que también ha sido atrofiada, por los trámites de la burocracia y otros intereses, quienes más pronto de lo que imaginamos, pasarán la delgada línea y se convertirán en informales.


Ni los formales, ni los informales son el problema; ellos son la solución para salir de este abismo económico. Es útil el mensaje de Conwell, los líderes de los países sub desarrollados no necesitan buscar en extranjeros la solución, no se necesita hipotecar nuestro país a instituciones financieras internacionales, que solo buscan fortuna.


En medio de esos barrios, calles y pueblos olvidados, hay mucho dinero en capital muerto, listo para ser utilizado, es una obligación desentrañar ese misterio y hacer que la información exista, que todo terreno este delimitado correctamente, con propietario de titularidad legal y de forma pública; es garantía suficiente para préstamos, que darían soporte e impulsarían hacia adelante al ciudadano emprendedor, luchador y sacrificado; resulta significativo, más en este periodo de recesión, formalizar estos activos, transformando el capital muerto en capital vivo.

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